• Telefonos: 432528 Int. 158 - Cel. 15544394
  • info@radiouniversidad.com.ar

Argentina y la Civilización: La industria y la inclusión de Argentina en el primer mundo

La evolución de las comunidades nacionales, marca en la historia de las naciones, etapas de superación. De pueblos pastores, pasan a pueblos agricultores para, finalmente, llegar a comunidades industriales. Las etapas no se aceleran pero tampoco pueden detenerse.

Juan D. Perón

Por Daniel Ferreyra (*).- Antes de que viera luz la civilización, los hombres no cultivaban la tierra ni aprovechaban de los frutos de la industria sino, más bien, vivían de aquello que espontáneamente le brindaba la naturaleza. Los pueblos, en sus inicios, eran cazadores, recolectores y pastores. Por aquellas épocas, el hombre y los pueblos eran nómades, y recorrían el mundo en busca de alimentos que espontáneamente les proveía la naturaleza: frutos, raíces, animales, peces, etc.

Con el descubrimiento del cultivo de la tierra, allá en la antigua Mesopotamia en el Medio Oriente, que prepara el advenimiento y el nacimiento de la civilización, los hombres pasan a otro estadio de su desarrollo. Ya no son más pueblos recolectores, cazadores y pastores. Ahora también los pueblos son agricultores.

Con el desarrollo de la agricultura el hombre deja de recorrer la tierra en busca de alimentos y pasa a formar ciudades que se nutren del cultivo de la tierra. Paralelamente, comienza la vida de la civilización, y esto trajo consigo la antinomia de los pueblos que se autodenominaban “civilizados”, aquellos que en ese momento manejaban y disponían de las técnicas del cultivo, y los pueblos a los que denominaban “bárbaros”, aquellos pueblos que no dominaban la técnica de la agricultura pero que entraban en conflicto con los pueblos “civilizados”, los hostigaban y azotaban con un propósito: buscar su desarrollo, dominar las técnicas de producción de los pueblos civilizados y pasar a formar parte de ellos. Algo parecido podría pensarse en lo que para algunos constituyó la génesis de las guerras. La lucha entre los pueblos nómades y sedentarios, que se disputaban la tierra, unos para obtener alimento para sus ganados, otros para tener tierra de cultivo.

Durante mucho tiempo las sociedades “agricultoras”, luego de ser impulsadas por la esclavitud, funcionaron luego bajo un sistema feudal estamental, en la que el trabajo humano adoptó la forma de servidumbre. Luego el trabajo humano pasaría a ser libre y sin tierras.  El descubrimiento de América por parte de los europeos, que desencadenó la afluencia de oro y plata desde el “Nuevo Mundo” hasta el viejo continente, sumado al sistema económico imperante conocido como “mercantilismo”, basado en la acumulación y atesoramiento de oro y plata, que beneficiara notoriamente a Gran Bretaña, permitió la denominada “acumulación previa” y allanó el camino para la llegada de una nueva forma de producir: la industria.

Con la aparición de la industria, sumado a los cambios en el sistema social, económico y político, pues a fines del siglo XVIII estaba naciendo una nueva forma de gobierno y una nueva forma de entender los derecho  de propiedad, con los cambios en la técnica, por ejemplo, el aporte hecho por la máquina de vapor, que significó una nueva forma de generar energía, también, luego aparecería más tarde la línea de montaje, entonces, dando como resultado la sustitución del taller por las fábricas, que dio lugar al traspaso del mundo quincallero a la producción en serie o producción en masa. De alguna manera se había democratizado la producción, pues ya no se produciría para una minoría o elite sino para las vastas mayorías.

Pero estos cambios sociales, económicos y políticos, y las nuevas técnicas de producción, sucedieron y fueron dominadas, primero, por  los países de Europa Occidental, principalmente por Inglaterra, donde la revolución industrial nació espontáneamente y es la que gana la carrera por la industrialización, y luego Francia y Alemania, donde la industrialización fue motorizada por el Estado. Los países industrializados no europeos serían primero Japón y los Estados Unidos.

Desde una perspectiva económica y productiva, digo una perspectiva pero no la única, los pueblos contemporáneos se dividen entre aquellos que dominan las técnicas de la industria y aquellos que sólo producen la materia prima para los pueblos industrializados. Desde esta perspectiva, en alguna medida los pueblos que sólo producen materia prima quedan sujetos a los pueblos industrializados. Así funcionó el nuevo sistema político, económico y social en un principio. El mundo funcionaba como una extensa red comercial donde Europa era el centro o eje, y sus colonias, y otras partes del mundo, los países periféricos que a la vez que eran fuentes de materia prima, constituían mercados para los productos manufacturados. Antes se luchaba por tierras para explotar económicamente. Hoy parece que la carrera es por el desarrollo tecnológico, vinculado siempre a la producción económica.

Parece que esa tensión se mantiene, como en los albores de la civilización, donde desde los países dominantes se distingue esta tensión como  una lucha entre los  pueblos llamados “bárbaros” contra los pueblos llamados “civilizados”, que  de parte de los pueblos llamados “bárbaros” siempre tuvo como objetivo su desarrollo y su inclusión en la denominada civilización. O llámese esa tensión entre  países desarrollados y países subdesarrollados.

Actualmente, y ya desde hace tiempo, el estadio natural de desarrollo de los pueblos es que constituyen comunidades industriales, como en su momento lo pensó el Presidente Perón. En esta evolución natural de las comunidades nacionales, no basta con ser parte de la “globalización”, y que la producción de un pueblo termine en la tranquera de un campo. En estos tiempos, la inclusión de una Nación en el primer mundo, y su incorporación a la denominada “civilización” o desarrollo, consiste en el dominio de la industria, y de su inseparable compañera, la tecnología.

 

 

Bibliografía:

Walter Montenegro, Introducción a las Doctrinas Político – Económicas, Fondo de Cultura Económica, México, 2010.

Joseph Lajugie, Los Sistemas Económicos, Eudeba, Bs. As., 2008.

Juan Domingo Perón, La Fuerza es el Derecho de las Bestias, Bs. As., Editorial Volver, 1987.

 

(*) El Dr. Daniel Ferreyra es catedrático y docente en la Facultad Regional Tierra del Fuego de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES).

Related Articles

Post your comments

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Decano de la U.T.N Tierra del Fuego:
Ing. Mario Félix Ferreyra
Vicedecano de la U.T.N Tierra del Fuego:
Ing. Francisco Álvarez
Director de la Radio de la U.T.N. Tierra del Fuego:
lic. Fabio Seleme
Fecha de Fundación de la Radio: 1 de marzo de 2012
Domicilio legal de la emisora: Sabatini 55 Planta Alta
Ciudad: Rio Grande Provincia: Tierra del Fuego
Teléfono Fijo: (02964) 432528 (int. 158)
Celular del Director: +54 9 2964 41-3792
Celular de la Radio: 02964 -15544394
E-mail del director: fseleme@frtdf.utn.edu.ar
E-mail de la radio: radiouniversidadrg@gmail.com
Frecuencia de la emisora: 93.5 Mhz
Resolución definitiva: Nº 0821-AFSCA/15
Nombre Fantasía: La Tecno
Sitio Web: www.radiouniversidad.com.ar
publicidad