Aldo Aguirre, veterano de guerra, destaca la creación de la vigilia en Río Grande en los años 90, como homenaje a los caídos en Malvinas. La participación de la comunidad ha crecido, convirtiéndola en un evento nacional significativo. Anoche se cumplieron 30 años de la primera vigilia en la que participó un grupo de soldados, solo calefaccionados con tachos con leña, en ese frío 1 de abril de 1995, el año más gélido que se tenga memoria.
Río Grande.- En diálogo con ‘La mañana de la Tecno’ que se emite por Radio Universidad 93.5 MHz, Aldo Aguirre, veterano de guerra y amigo entrañable de muchos, compartió sus reflexiones sobre la vigilia en Río Grande, un evento que ha trascendido generaciones y se ha convertido en un símbolo de homenaje a los héroes de Malvinas.
El veterano de guerra recordó cómo, en la década de 1990, un grupo de jóvenes decidió desafiar las adversidades y establecer una vigilia frente a las costas de Malvinas. “Nos instalamos con un tacho, leña y tacos, buscando recordar a nuestros compañeros que no volvieron”, comentó. Este acto de resistencia y camaradería fue el germen de lo que hoy se conoce como la capital nacional de la vigilia.
El veterano destacó la importancia de la amistad que se forjó entre los soldados, una unión que ha perdurado a lo largo de los años. “Hemos vivido momentos buenos y malos, pero lo más lindo que nos ha quedado es la amistad”, afirmó. Esta conexión no solo ha fortalecido su vínculo, sino que también ha permitido que la vigilia se mantenga viva, impulsada por el deseo de honrar a aquellos que quedaron en el campo de batalla.
Aguirre enfatizó que la vigilia no es solo un evento político, sino un acto humano cargado de sentimientos. “La gente ha comenzado a entender que esto es una expresión de nuestro compromiso con los que no están”, explicó. A lo largo de los años, la comunidad ha respondido con calidez, acompañando a los veteranos en esta noche de recuerdo, donde el frío y la lluvia se convierten en testigos de la memoria colectiva.
El veterano también reflexionó sobre el crecimiento de la vigilia, que ha evolucionado hasta convertirse en un evento nacional. “Nunca pensé que esto llegaría a ser tan grande. Es un orgullo, no solo como veterano, sino por el trabajo que realizamos desde el principio”, expresó con emoción. Aldo subrayó que este movimiento ha surgido de manera natural, sin depender de fondos o apoyo político, lo que lo hace aún más significativo.
Finalmente, Aguirre hizo un llamado a la comunidad para que continúen manteniendo viva la llama de Malvinas. “Es importante que sigamos recordando y honrando a nuestros héroes. La vigilia es un legado que debemos cuidar y transmitir a las futuras generaciones”, concluyó.
La historia de Aldo Aguirre y su compromiso con la Vigilia por Malvinas es un recordatorio de la importancia de la memoria, la amistad y el respeto hacia aquellos que dieron su vida por la patria. Su testimonio resuena en cada rincón de Río Grande, donde la vigilia se ha convertido en un faro de esperanza y unidad.
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